La ingeniosa perspectiva de Vermeer | Blog
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La ingeniosa perspectiva de Vermeer | Blog

Cuando pensamos en Johannes Vermeer, lo primero que nos viene a la mente es su fenomenal uso de la luz. El suave resplandor que entra por una ventana, el brillo de una perla o la textura de una prenda de vestir o una alfombra drapeada. Pero detrás de esa serena belleza se esconde una base matemática rigurosa. Vermeer no solo era un maestro de la luz, sino también un arquitecto del espacio. Su dominio de la perspectiva es lo que hace que sus pinturas sean tan realistas y, al mismo tiempo, tan íntimas. Pero, ¿cómo lo hacía exactamente? ¿Y qué hace que su enfoque sea tan único en la historia del arte?

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Perspectiva matemática frente a perspectiva óptica

Para comprender por qué Johannes Vermeer es considerado un genio solitario en el campo de la perspectiva, debemos hacer una distinción importante: la diferencia entre la perspectiva matemática (lo que se dibuja con una regla) y la perspectiva óptica (lo que realmente ve el ojo o una lente). La mayoría de los contemporáneos de Vermeer dominaban a la perfección el truco matemático. Pero Vermeer lo llevó a un nivel superior al pintar no lo que sabía, sino lo que veía. Estas son las tres formas únicas en las que rompió con la tradición de su época:

1. Del dibujo lineal a la «fotografía»

Casi todos los pintores del siglo XVII buscaban la nitidez. Tanto si un objeto se encontraba en primer plano como en el fondo de la habitación, a menudo se pintaba con el mismo detalle y líneas nítidas. Esto se denomina nitidez lineal. Vermeer hizo algo radical: pintó desenfoque. Imitó los efectos de una lente (probablemente utilizando una cámara oscura). Esto le dio a su obra una calidad que hoy reconocemos como «fotográfica», pero que en su época era revolucionaria:

  • Profundidad de campo: en pinturas como La lechera, la cesta del pan y los trozos de pan en primer plano no son nítidos, sino granulados, manchados y suaves. El foco está más lejos, en la propia mujer. Esto obliga al ojo a enfocar el sujeto, al igual que la lente de una cámara.

Círculos de dispersión: esta es la «firma» más singular de Vermeer. Cuando la luz intensa incide sobre un objeto brillante (como el casco mojado de un barco en Vista de Delft o la silla de terciopelo en Mujer escribiendo), no pintaba puntos blancos nítidos, sino bolitas borrosas y translúcidas. Se trata de un fenómeno óptico que solo se ve cuando se mira a través de una lente (imperfecta). Ningún otro pintor lo hacía en aquella época.

2. La psicología del punto de fuga

En muchos de sus contemporáneos (como Pieter de Hooch), la perspectiva es muy «abierta»: se mira directamente a un pasillo o a través de una puerta hacia el exterior. La perspectiva invita a entrar. Vermeer, por el contrario, utilizaba la perspectiva para mantener la distancia.

  • El punto de vista del espectador: a menudo situaba el punto de fuga de tal manera que sugería que el espectador (nosotros) estaba sentado o de pie en un lugar específico, a menudo cerca del suelo.
  • La barrera: casi siempre combinaba sus líneas perfectas con un obstáculo en primer plano (una cortina, una mesa, una silla). La perspectiva te «succiona» hacia la habitación, pero el obstáculo te detiene. Esto crea esa típica tensión: estás cerca, pero no debes molestar. Convierte al espectador en un voyeur en lugar de un visitante.

3. El color como profundidad

Además de las líneas, Vermeer utilizaba magistralmente el color para sugerir profundidad, algo que se denomina perspectiva atmosférica. En lugar de pintar las sombras simplemente de negro o marrón (lo que era habitual), él comprendió que las sombras tienen color. En La lechera, las sombras de la pared blanca no son grises, sino de un azul suave. Esto sugiere aire y espacio entre el espectador y la pared. No solo construyó su espacio con líneas, sino con partículas de luz.

¿Qué hace que la perspectiva de Vermeer sea única?

Lo especial de Vermeer es la combinación de dos técnicas:

  • Utilizó el alfiler y el hilo para crear una base rigurosa y matemáticamente perfecta (el «esqueleto» del cuadro).
  • Sobre ella, superponía los efectos ópticos de la cámara oscura (la «piel» del cuadro).

Gracias a ello, sus habitaciones no parecen decorados pintados (como en muchos de sus contemporáneos), sino espacios vivos por los que realmente se mueve la luz. Johannes Vermeer era más que un pintor; era un director de nuestra mirada. Mediante la combinación de la perspectiva matemática y óptica, construyó espacios que parecen reales. Su perspectiva nos obliga a mirar lo que él consideraba importante y, siglos más tarde, todavía nos permite perdernos en sus tranquilos interiores de Delft.

En la segunda planta del Vermeer Centrum Delft se encuentra el «Vermeeratelier», donde desvelamos los secretos de la pintura de Vermeer.