En la historia del arte, estas obras se clasifican como «tronies»: no son retratos de personas específicas por encargo, sino estudios de carácter, expresiones faciales y vestimentas exóticas.
La visión de Graham-Dixon: la belleza y lo «extraño»
Graham-Dixon argumenta que Vermeer pintó estas dos telas casi con toda seguridad como contrapartidas. Incluso las llama el «díptico ideal» para comprender la obsesión de Vermeer por las expresiones faciales humanas.
1. Composición visual
Las dos pinturas son casi idénticas en su composición, pero simétricas:
- La pose: ambas mujeres miran por encima del hombro al espectador contra un fondo negro intenso y vacío.
- La incidencia de la luz: en La joven de la perla, la luz proviene de la izquierda y ella gira la cara hacia la luz. En el Estudio de una joven, la luz también proviene de la izquierda, pero incide en la parte posterior de la cabeza y en el lado de la cara, lo que da un efecto más difuso y misterioso.
2. El ideal frente al carácter
Graham-Dixon señala un contraste fascinante en la «belleza» de las modelos:
- La joven de la perla: representa una belleza clásica, casi sobrenatural. Sus rasgos son suaves, sus labios húmedos y entreabiertos, y su turbante la hace exótica e inalcanzable.
- Estudio de una mujer joven: Graham-Dixon la describe a menudo como «menos convencionalmente bella». Tiene un rostro más ancho, ojos muy separados y una expresión casi curiosa, ligeramente incómoda.
El significado: según el autor, Vermeer quería demostrar que podía capturar tanto la «belleza ideal» como la «singularidad y humanidad individual». Una de las chicas es un sueño, la otra es una persona.
3. La perla como elemento de conexión
En ambos cuadros, una enorme perla desempeña el papel principal. Graham-Dixon destaca que estas perlas (que probablemente eran de cristal, dado su tamaño antinatural) funcionan como un ancla óptica:
- En el caso de la famosa joven, la perla realza su brillo.
- En el «estudio», la perla atrae la atención hacia su cuello y la textura de su piel.
La conexión «perdida»
Lo que Graham-Dixon encuentra especialmente interesante es que estas dos obras probablemente colgaban juntas en la colección del mecenas Pieter van Ruijven y su esposa Maria de Knuijt. Para un espectador del siglo XVII, comparar estos dos rostros era un ejercicio intelectual: era una meditación sobre cómo la luz revela diferentes formas de belleza.
Incluso sugiere que la niña del Estudio podría ser una de las propias hijas de Vermeer, mientras que la Niña de la perla es una figura fantástica más abstracta. Al colgarlas una al lado de la otra, Vermeer conectó su propio mundo con el mundo de la imaginación. Graham-Dixon intenta restablecer la conexión perdida en su libro «Vermeer: A Life Lost and Found» (Vermeer: una vida perdida y encontrada), colocando de nuevo las pinturas una al lado de la otra. Nos invita a observar los hilos invisibles que conectan las obras. El libro de Andrew Graham-Dixon está a la venta en la tienda del museo del Vermeer Centrum Delft.
En la nueva disposición de las obras de Vermeer en el Vermeer Centrum Delft, las dos obras «Estudio de una joven» (1664-1667) y «La joven de la perla» (1664-1667) cuelgan una junto a otra. ¿Cómo se ven ahora estas obras, con las sugerencias de Andrew Graham-Dixon?
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